Juan Carlos Lucio Godoy considera que la tecnología hoy es «la madre del borrego» en el mundo moderno para cualquier actividad, donde el tema pasa por la digitalización y automatización, pero en el cual «el gran desafío de hoy es el cambio cultural para la adaptación a esa tecnología».  El nacimiento y la evolución de Río Uruguay Seguros; la Universidad Corporativa (U-RUS) y la Incubadora RUS; la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y de los grupos etarios más jóvenes; el apoyo e impulso al deporte; el rol de la SSN y la figura del Productor Asesor de Seguros, fueron algunos de los otros temas desarrollados en esta entrevista.

 

 

Juan Carlos Lucio Godoy, Presidente de Río Uruguay Seguros (RUS), reflexiona sobre el pasado, el presente y la proyección de la Aseguradora.
– En el año de su 60° Aniversario, ¿cuál ha sido la evolución de Río Uruguay Seguros desde su creación a la actualidad en términos de logros?
– Lo bueno de Río Uruguay Seguros es que tiene diferencias -por supuesto- con el resto, porque somos todos diferentes, pero somos una empresa de la «insularidad» porque cuando nace RUS, en Entre Ríos no existía el Puente Zárate-Brazo Largo ni tampoco la conexión del Túnel Subfluvial, es decir, éramos una isla y era muy difícil la comunicación. Yo estudiaba en La Plata, había que tomar un colectivo y estar 15 horas viajando para poder venir a estudiar. Y esto, además, en una provincia pobre de una Argentina concentrada. Es decir que, crecer en la insularidad y en lugares modestos de la economía argentina, no fue una cosa fácil para nada, sino una odisea, pero sí con lo positivo que es la característica de zonas muy honestas, porque ese aislamiento, por otro lado, tiene la ventaja de que todos nos conocemos. ¿Quién robaba un auto en Entre Ríos si después no podía pasar la policía y la balsa? Todo esto dio un resultado que fuimos haciendo, además, con lo nuestro, a través de un capital humano que tiene una formación del interior, no de Capital Federal y con toda la sapiencia que existe en estos lugares que es donde está, en teoría, la meca del conocimiento. De modo que, desarrollar una empresa del interior y en esos lugares -además de Entre Ríos, en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires- nos permitió extendernos en la Mesopotamia, en Corrientes y Misiones, y los logros fueron esos, avanzar en la Mesopotamia. Y luego recién pasamos el Paraná y empezamos a incursionar hacia el oeste y un poco hacia la Capital Federal, más que nada para atender a quienes eran asegurados nuestros en Entre Ríos, no así para vender seguros en Capital Federal, lo cual no nos interesó, hasta que en el año ’82 vinimos a CABA a montar nuestra agencia y ahí empezamos de a poco, primero a atender al asegurado y luego, empezamos a vender, casi una década después. Por lo tanto, RUS es una empresa que decidió ser pequeña o mediana. Siempre digo que nunca leí un libro que diga que «para ser bueno hay que ser grande». Me tocó ser profesor de economía en la Facultad y sobre esto he estudiado bastante. Y creo que es así. Uno para ser bueno, tiene que ser bueno, no tiene que ser grande ni pequeño. Y sobre esta base fuimos creando una empresa con mucho de autóctono, desde el interior, buscando mercados parecidos al nuestro, por eso fuimos bordeando este lugar y haciendo un derrotero que también nos llevó por la parte del desafío tecnológico. Nosotros montamos el primer centro privado de cómputos de la Provincia de Entre Ríos en 1977/78 y creamos un software propio. Entonces, tenemos un Core que no compramos, sino que hicimos, y para poder realizarlo capacitamos a todo nuestro personal, es decir, que fue totalmente autónomo; no hicimos compra de tecnología excepto la máquina, una MCR 8250 en aquél momento. Y esto permitió que entráramos a competir también desde el punto de vista de procesar más rápido y mejor nuestros datos.

– Siendo su actividad original la economía, ¿cómo se inició en el mundo del Seguro?
– En realidad, nuestra empresa es muy emblemática en Concepción del Uruguay porque fue creada desde el Rotary Club por dirigentes empresarios importantes, que un día me convocaron. Yo era muy joven y me pidieron que me incorporara a Río Uruguay y lo hice ya en la conducción de la empresa, porque éramos tres miembros del Consejo Ejecutivo, el Presidente, el Secretario y yo. Por lo tanto, fue una convocatoria que me hicieron, donde tuve que pensarlo, decidir que «sí» y luego me incorporé prácticamente uno o dos años después. No heredé pensamientos ni capital, lo que hice fue incorporarme a un proyecto comunitario como es el de Río Uruguay Seguros, y permanezco.

 

 

– ¿De qué manera aborda la Aseguradora el nuevo paradigma que está cambiando la industria aseguradora en términos de innovación tecnológica?
– Creo que la tecnología hoy es «la madre del borrego» en el mundo moderno para cualquier actividad, por supuesto. El tema es sobre todo la digitalización y también la automatización. Se trata de qué se compra, qué se usa y qué se hace. Utilizo mucho un lema -de hecho, me ha tocado brindar una charla sobre estos temas hace ya dos años- que es que «está bien que uno pueda tener el dinero para comprar tecnología, en consecuencia puede tenerla incorporada, el tema es si tiene la cultura propia y adecuada para desarrollar dicha tecnología». Es decir, se puede tener plata y comprar la tecnología, el tema es si después se lleva adelante con eficiencia el uso de dicha tecnología. Por eso señalo que el gran desafío de hoy es el cambio cultural para la adaptación a la tecnología. Siempre pongo el ejemplo de que puedo tener el dinero para comprar una Ferrari, entonces tengo el dinero y la Ferrari, pero no puedo competir contra Vettel o Leclerc, porque ellos sí tienen un equipo, toda una historia y una cultura de la organización para competir. Puedo comprar el mejor producto que digan que existe en el mundo o en la Argentina, pero si no tengo la formación y organización en la empresa y la capacitación del capital humano para ese tipo de diseño tecnológico, «gasté pólvora en chimangos». De modo que, todo esto es un desafío que, para mí, es más cultural que tecnológico en sí mismo, porque tecnologías hay muchas. Si uno va a un congreso -como me ha tocado a mí- en Estados Unidos, están más los oferentes de tecnología que los que saben o los que exponen, porque se trata más de un congreso de ofertas tecnológicas donde están todos «los quioscos para vender un producto». El tema es qué producto se compra y, si lo llevo, si la gente lo sabe utilizar. Por lo tanto, el tema más importante hoy es lo cultural, y por eso mismo, en Río Uruguay una de las cosas que hemos hecho es construir una Universidad Corporativa, la cual nos está haciendo igualar conocimientos y rápidamente crecer en conocimientos para todos estos temas, y constituye una base fundamental para poder desarrollar el futuro de la empresa, porque además la gente de la universidad y de la calle no sale preparada para el seguro, entonces el dilema es si uno los deja que se vayan formando en una carrera infinita, o lo que haces es que exista más velocidad en la toma de conocimientos para que el igualamiento se produzca. De lo contrario, alguien llega dentro de 10 años a conocer lo que ahora se está trabajando en ese tema, porque existe «la ley del gallinero» y esta es otra cosa que nosotros hemos hecho, que es romper con las gerencias y la verticalidad para hacer de la horizontalidad el proceso de desarrollo de trabajo en RUS. Entonces, nosotros estamos implementando la holocracia -o la holacracia, como se quiera decir- que es sociabilizar y horizontalizar lo que en la manera tradicional ya creemos que no sirve más. Rafael Echeverría, que es un sociólogo y lingüista chileno que reside en Estados Unidos, dice en su libro «La empresa emergente» que la empresa tradicional ha muerto, el tema es que no ha surgido como corresponde la empresa moderna y está la que tiene que crear cada uno de acuerdo a su manera, estrategia e idiosincrasia.

– Como un participante activo en materia de Igualdad de Género y uno de los impulsores de FEMS, ¿qué importancia otorga RUS al rol de la mujer y cuáles son las políticas internas que promueve en este sentido?
– Somos firmantes del Pacto Global de Naciones Unidas, en el cual se establece precisamente la igualdad de género y de oportunidades, y la diversidad. Me ha tocado dar charlas en el ámbito del Pacto Global de Naciones Unidas dentro del Empoderamiento de la Mujer, y creo que lo más importante en la vida es hacer lo que se dice, es decir, lo más trascendente para mí es pensar una cosa y hacerla, o que lo que uno hace esté en consonancia con lo que piensa. En este sentido, el empoderamiento no solo de la mujer sino también de los niveles etarios más jóvenes, es muy fuerte en Río Uruguay, porque forma parte del cambio cultural. Esa integración que hay que hacer de franjas etarias es fundamental, ya que hoy está cumpliendo 60 años una persona que representa una generación antigua a esta altura de la vida, con chicos de 25 o 30 años, donde el tema es cómo hacemos para que distintos géneros y edades puedan ser eficientes al mismo tiempo. Y esto implica que la universidad sirve para estas cuestiones porque es la que homogeneiza, tanto para el conocimiento como para el género y las edades, lo cual empodera y hace que todos estén más comprometidos con la empresa. Y la verdad es que, además, como corolario, en general mis colaboradores -o colaboradoras- han sido mujeres, porque tanto en la vida pública como privada, me ha tocado que mi mano derecha siempre fuera una mujer. Creo que está basado en el respeto y en que uno puede tener un diálogo mucho más fecundo, donde el respeto genera mucha productividad.

 

 

– ¿Qué es la Incubadora RUS y de qué manera se complementa con U-RUS?
– La Incubadora tiene un sentido múltiple. En primer lugar, me parece destacable la conjunción o el sentido de un término que estamos utilizando mucho y es el de «economía colaborativa». Lo bueno que tiene una ciudad como la nuestra es que, así como es del interior, que podría ser una desventaja desde el punto de vista del conocimiento, sin embargo tenemos la suerte de que es una ciudad universitaria, que cuenta con cuatro universidades. Y por la creación de la Universidad Corporativa de Río Uruguay Seguros (U-RUS), ellos mismos nos contactaron para trabajar en conjunto y entonces, comenzamos a realizar una sinergia para distintos aspectos de la vida comunitaria, y surgió la idea de realizar este tipo de propuesta de Incubadora para fomentar el emprendedurismo, hacer que los profesionales que egresan de nuestras universidades se queden y promover el trabajo de ellos. Además, tenemos una ventaja -esto lo agrego en lo que es la conformación de las universidades- como es la tecnología, que tiene una provisión de analistas de sistemas, lo cual es muy bueno para el desarrollo tecnológico. Y la UAE, que es la Universidad Autónoma de Entre Ríos, también tiene en Electrónica y en Sistemas una oferta de profesionales que va generando una satisfacción a nuestra demanda, que quizás es más fácil conseguir allí que en Bs. As. Y además, si son de nuestra zona, les conviene mucho más pelear por un puesto en Río Uruguay que venirse a Buenos Aires. Esto nos ha dado una ventaja, y en función de ello y de este pensamiento de emprendedurismo y de generar empleo en la zona, es que promovimos la Incubadora RUS. También es fundamental destacar la falencia que existe en el mercado asegurador de una oferta tecnológica y de soft que sea apropiada para el cambio tecnológico que se va produciendo. Es decir, a veces uno no puede realizar en su empresa muchas aplicaciones porque no posee el tiempo en el día a día, pero hay gente que está pensando en otras posibilidades y no tiene las herramientas para poder desarrollarlas, para que uno pueda realizar cosas que necesita. Entonces, concluimos que si tenemos gente capaz en la ciudad y profesionales en esta cuestión, si nos interesa crear alternativas tecnológicas modernas para un mercado que, como en todo el mundo, está empezando a emerger, por qué no darles una oportunidad a través de una Incubadora. Y hacer que los tres premiados o elegidos tengan nuestro apoyo económico para que en un periodo de 12 o 18 meses, logren ‘incubar’ el proyecto que han pensado, y que nos va a servir a nosotros -porque está pensado solo para el seguro- para que nos logre proveer de herramientas con el fin de mejorar nuestra presencia en el mercado. Hemos creado incluso un lugar específico, que es una sala de co-working, para que ellos puedan trabajar allí y tengan asesoramiento, ya que traemos gente para que los capaciten, y realicen un desarrollo comunitario -porque trabajan a veces entre todos- en ese lugar. De modo que, les damos todas estas herramientas para que esas personas puedan progresar en sus vidas y nos beneficien a nosotros, que es el sentido de la economía colaborativa.

 

 

– ¿Qué importancia otorgan a la promoción y el desarrollo del deporte y las actividades deportivas?
– Nosotros somos sponsors de Cecilia Carranza, que es la persona de yachting que trajo, junto con Santiago Lange, la medalla olímpica dorada. También desde hace muchísimos años somos aseguradores del polo argentino y promotores de la Asociación Argentina de Polo; también en automovilismo de la Asociación Argentina de Turismo de Carretera y en el Turismo Nacional, es decir, distintas disciplinas del deporte motor; también en el Fútbol en diferentes clubes, por ejemplo, somos aseguradores y sponsors de Boca Juniors, Vélez Sarsfield, donde ser ‘asegurador’ de un equipo de fútbol abarca la Responsabilidad Civil y la cobertura de algunos bienes que involucran parte de su patrimonio, y también algunos aspectos como AP para jugadores. Tenemos un vínculo de hace muchos años con Boca y desde hace poco con Vélez; también estamos en vínculo con Belgrano de Córdoba, y con algunos otros que no puedo mencionar porque estamos en tratativas, y es posible que se concreten en poco tiempo. De modo que, estamos presente en Fútbol, Automovilismo y Polo, que representan las grandes pasiones argentinas: la pelota, los autos y los caballos. Y en el caso de Boca Juniors, abarca todos los deportes que se practican en el club. También con el Yacht Club Argentino (YAC) auspiciamos la Regata más importante del Atlántico Sur que es la de Buenos Aires – Punta del Este, que implica toda una semana de actividades náuticas con veleros de primer nivel de América del Sur.
Quiero destacar que lo del deporte tiene un doble sentido, ya que, por un lado, tiene el objetivo de estar presente en ambientes emocionales donde la marca pega fuerte. No es lo mismo la marca en una novela de amor o en una miniserie, que en un momento en donde a nadie se le ocurre hacer ‘zapping’ cuando se está por patear un penal. Y la persona que está mirando no hace ‘zapping’, se detiene. En las carreras de autos sucede lo mismo, especialmente para quien es ‘tuerca’ y mira el automovilismo. Igual que con los caballos. ¿En qué lugar del campo no hay un caballo en un país agrícola-ganadero como la Argentina? Es decir, se trata de cuestiones pasionales. El otro día hablaba con la Asociación Argentina de Polo y me decían que están queriendo implementar algo más vinculado al caballo, porque no puede ser que estén tan desperdigadas todas las actividades que representan o están vinculadas al caballo donde, por ejemplo, el turf está separado del polo y de otras actividades, entonces están pensando cómo unificar la actividad hípica desde todo punto de vista. En conclusión, esa emocionalidad, en primer lugar, juega mucho a favor de la marca y, por el otro lado, el deporte es algo muy noble. Siempre doy el ejemplo que en el deporte, cuando hay una mala acción, la sanción es inmediata. Si hay un jugador que juega imprudentemente, se le saca una tarjeta amarilla o una roja, la penalidad es en el momento, que no es lo que sucede en la vida normal, donde uno puede esperar años por una sentencia. En Automovilismo sucede lo mismo; cuando hay un auto de carrera que está fuera de reglamento, no se clasifica, es decir, puede haber ganado y subido al podio, pero al rato es desclasificado, con lo cual, existe un código ético porque hay un reglamento que hace que la gente se cuide mucho, y genera valores y conductas de respeto. O por ejemplo el Vóley, donde antes de entrar a la cancha -o de salir- se saludan todos. Yo que he tenido hijos y nietos deportistas, educarse en ese contexto no es lo mismo que no ir a esos lugares, porque entonces pierde y felicita al adversario; no pierde y sale llorando.

– ¿Cuál es su visión sobre el rol de la Superintendencia en el mercado de seguros?
– Si fuera Superintendente, quizás me pondría ‘ese sombrero’ y podría pensar cosas que no he pensado porque nunca lo tuve pero, desde el punto de vista institucional, creo que es fundamental que exista un regulador aunque es importante que el mismo esté siguiendo lo que está sucediendo en el mercado para adaptarse porque, en general, a veces el mercado va más rápido. Hay un principio de la filosofía del derecho que dice que la norma es posterior al hecho, entonces es importante que las normas vayan surgiendo para regular, por ejemplo, esto que está pasando ahora con las tasas de interés por las nubes y los precios que no se han actualizado como corresponde en el sector asegurador. Y no puede ser que esta brecha que existe no se haya permitido que sea cubierta como se ha pretendido hacer, a través de un decreto, y luego el rechazo de parte de los abogados, que son una corporación de personas interesadas también con sus honorarios. No se trata de personas que defienden los derechos humanos y laborales del trabajador. Se trata de una puja de corporaciones, y ahí la Superintendencia ha estado bien, y para mí ese es el fin del regulador porque es quien mejor observa el mercado, y que haya tomado participación en esta actividad es lo que yo aplaudo. Y después, el mercado me parece que está muy bien regulado. Una de las cuestiones importantes en Argentina sería generar algo parecido a lo que es en España esta conformación de todas las entidades aseguradoras en una sola cámara, pero ya nacimos así, el tema es cómo ‘desculturalizamos’ esto y ‘reculturalizamos’ para unificar. Aquí han existido hasta cuestiones ideológicas de por medio, que no hay en España, que es la diferencia de funcionamiento entre cooperativas y mutuales, y sociedades anónimas, pero la ley las contempla a unas y otras. Entonces, enojarse porque una tiene un tratamiento impositivo y otra no, impide la congregación y la convivencia para la construcción. Somos amigos entre diferentes formaciones jurídicas empresarias, pero a los efectos de compatibilizar un proyecto de mercado asegurador, ahí no estamos trabajando.

– ¿Qué reflexión realiza sobre la figura del Productor Asesor de Seguros? ¿Va a seguir ocupando un rol preponderante o va a quedar relegado por el desarrollo digital?
– Hoy hablábamos de los diferentes asesores que tenemos, pero una vez estaba en un Congreso hace dos años en Estados Unidos, y decía un Manager o CEO de una empresa multinacional que, en dos años, todo iba a ser on line e iba a desaparecer el Productor. Los dos años pasaron y el Productor subsiste. Y a mí mismo me tocó ser partícipe de un debate en Estados Unidos, donde había gente de toda América, y se hablaba de este tema y del reemplazo del Productor, y la realidad es que salí en defensa del PAS con un argumento muy simple: «Yo llegué hasta acá de la mano de un Productor y ahora no lo voy a abandonar». Entonces viene lo que he señalado en las distintas reuniones con productores en Asambleas de RUS, y también se lo he dicho a FAPASA -que la primera vez que sale de su sede central para hacer una reunión fue a Río Uruguay- es que esto es un ecosistema, donde está el Asegurado, el Asegurador y el Intermediario, no hay otra manera y tampoco conozco otra manera en el mundo. En Estados Unidos, que tiene un alto grado tecnológico, el broker es fundamental y la gente se asegura con un broker. Ninguna empresa va a poner en manos de un smartphone todo lo que tiene que poner y, además, necesita asesoramiento. Había gente de un país vecino que decía: «Está bueno, podemos eliminar al Productor», cuando lo que ellos tenían para contratar un seguro de vida era una nómina de 100 preguntas on-line. El tema es quién contesta 100 preguntas on-line, no lo hace nadie, menos un millennials. De modo que, acá entra la cultura, ya que estaban hablando de la digitalización pero mantenían una cultura de técnica del seguro y técnica de cotización anquilosada, entonces qué vas a reemplazar al PAS con esta antigüedad, no podes. Por lo tanto, nuestra propuesta es que el Productor se tecnologice, nosotros le damos las herramientas y trabajamos juntos y, de esta manera, mejora su cartera. En la U-RUS estamos trabajando en capacitar al Productor en el uso de las herramientas. Por eso hablo de ‘ecosistema’, ya que convivimos todos, y esta es la economía colaborativa.

– Estamos en un momento muy especial del país desde el punto de vista de la política y específicamente de la economía, ¿cómo analiza el escenario político-económico desde el mercado de seguros?
– Hay que «transitar la transición» valga la aparente redundancia. Creo que esto nos tiene que servir para que nunca más en la Argentina existan tantas distancias ni tantas elecciones, pero a su vez tanta distancia entre las elecciones. En Inglaterra, hay elecciones un domingo y el martes está asumiendo el primer ministro, y aquí pasamos cuatro meses para saber quién va a ser el presidente, cuándo va a asumir y cómo va a ser su equipo. Estas cosas nos las tiene que enseñar la democracia que estamos empezando a pulir, porque todavía la democracia es muy joven en Argentina, entonces la estamos pasando mal todos porque tenemos incertidumbre. Lo único que debo decir es que tengo menos incertidumbre que el 13 o 14 de agosto, porque todos se han ’emprolijado’ en el discurso. Creo que los primeros discursos de los oponentes fueron malos para la sociedad y para los mercados, mientras que hoy están siendo buenos porque, en realidad, están haciendo una disputa mucho más prolija y ordenada y, si bien, hay algunas cosas que se están desacomodando, creo que hay que esperar inexorablemente al 27 de octubre y al 10 de diciembre, pero hay dos meses por delante de ansiedad que nos afecta a todos.