El incremento obedece a la necesidad de resguardar bienes de valor por fuera del sistema bancario, explican desde Hausler, compañía del grupo Mills Capital Group especializada en el diseño de cajas de seguridad, que hoy custodia los valores de más de 20.000 clientes en los principales centros urbanos de la Argentina. La clave de su crecimiento radica en la tecnología de seguridad que aplica: un sistema de identificación biométrica que incluye reconocimiento facial y lector de vasos sanguíneos

Escribe: Diego Fiorentino

“A diferencia del resguardo en el hogar de ahorros, documentación, escrituras y objetos de valor en general, las cajas de seguridad privadas operan en entornos concebidos exclusivamente para minimizar riesgos”

Debido a que en la temporada de verano muchas viviendas permanecen deshabitadas durante varios días, semanas o incluso meses, la demanda de cajas de seguridad privadas para resguardar bienes de valor está creciendo a paso sostenido en los principales centros urbanos de la Argentina. Así lo confirman desde Hausler, compañía del grupo financiero Mills Capital Group especializada en el diseño de cajas de seguridad, que por estos días asiste los requerimientos de familias, profesionales e inversores con sistemas de custodia de valores que incorporan tecnologías de última generación para garantizar privacidad y control, tales como la identificación biométrica, los accesos automatizados y el monitoreo permanente, combinadas con esquemas de atención personalizada y horarios extendidos.
“A diferencia del resguardo hogareño de ahorros, documentación, escrituras y objetos de valor en general, las cajas de seguridad privadas operan en entornos concebidos exclusivamente para minimizar riesgos y preservar la confidencialidad”, explica Ignacio Serrano, director de Marketing de Hausler.

¿Cómo se accede a una caja de seguridad privada?, le preguntamos al ejecutivo.
El acceso está diseñado para ser ágil, seguro y sin burocracia. A diferencia de la
banca tradicional, en Hausler no se requieren turnos previos y las sucursales cuentan con estacionamiento propio. Nuestros clientes pueden acceder a sus cajas con inmediatez y privacidad gracias a la última tecnología en seguridad: un sistema de identificación biométrica que incluye reconocimiento facial, identificación con tarjeta y lector de vasos sanguíneos. Además, ofrecemos un horario de atención extendido de lunes a viernes de 9 a 18 y los sábados de 9 a 13, lo que facilita la operatoria fuera del horario bancario habitual.

¿Dónde están ubicados los predios en los cuales se encuentran las cajas?
Nuestra estrategia se basa en la proximidad y la seguridad del entorno. Contamos con 10 sucursales ubicadas en centros comerciales y edificios corporativos de fácil acceso y con estacionamiento propio. Actualmente, tenemos presencia en puntos clave de CABA y PBA, tales como Alto Palermo, Unicenter Shopping, Vicente López, Parque Leloir, Recoleta, Pilar, Belgrano y nuestra nueva sede en Ola Palermo. También nos hemos expandido al interior del país, con sucursales en Córdoba y planes de apertura en Neuquén.

¿Existen servicios similares en la Argentina?
Si bien históricamente el resguardo de valores estuvo asociado a los bancos, Hausler fue pionera en octubre de 2014 como la primera empresa de cajas de seguridad privadas no bancarias de su tipo en el país. Aunque el mercado ha crecido debido a la demanda insatisfecha por parte de los bancos (cierre de sucursales y falta de disponibilidad), nosotros lideramos el segmento con la mayor cantidad de sucursales, una propuesta diferencial basada en tecnología robótica, horarios extendidos y salas de negocios.

¿Qué diferencia de costos existen con respecto a una caja de seguridad en un banco?
La principal diferencia radica en la flexibilidad y la accesibilidad. A diferencia de
los bancos, que suelen exigir contratos anuales rígidos o atados a paquetes de productos, en Hausler ofrecemos plazos de contratación totalmente adaptables a la necesidad del cliente. Brindamos la posibilidad de contratar por períodos cortos de 1, 3 o 6 meses, ideales para cubrir necesidades puntuales como vacaciones o una operación inmobiliaria temporal. Del mismo modo, para quienes buscan previsibilidad, ofrecemos contratos largos de 1, 2, 3 y hasta 10 años. En cuanto a los costos, nuestras tarifas son competitivas: el alquiler mensual oscila entre los $ 55.000 y $ 65.000, dependiendo del tamaño y el seguro asociado. Para ponerlo en perspectiva, tener una caja de seguridad privada hoy cuesta menos que un abono de televisión por cable o equivale a la mitad de un seguro promedio de auto.

¿Qué tipos de cajas existen?
Es importante distinguir primero según la tecnología y modalidad de acceso:
? Cajas Tradicionales: son las cajas de seguridad de toda la vida, que requieren intervención de personal para el acceso (doble llave) y el acompañamiento hasta el recinto.
? Cajas Automatizadas (robotizadas): son la evolución del sistema y el estándar que promovemos en Hausler. Utilizan un sistema robótico de última generación que busca la caja en la bóveda y la entrega al cliente en un habitáculo privado. La principal diferencia radica en la privacidad y la autonomía, ya que el cliente opera solo, sin supervisión directa de un empleado en el momento de la apertura y con validación mediante datos biométricos.
En cuanto a las dimensiones, ofrecemos una amplia variedad para adaptarnos a cada necesidad de resguardo:
Cajas Chicas, Medianas y Grandes: disponibles para resguardar desde documentos y joyas hasta volúmenes más grandes de valores.
Caja Pequeño Ahorrador: en algunas sucursales contamos con un formato especialmente diseñado para quienes desean proteger montos menores (hasta 100.000 dólares) a un costo muy accesible, democratizando así el acceso a la seguridad privada de máximo nivel.

“Nuestras tarifas son competitivas: el alquiler mensual de una caja oscila entre los $ 55.000 y $ 65.000, dependiendo del tamaño y el seguro asociado”

 Ignacio Serrano, director de Marketing en Hausler

¿Qué garantías les ofrecen a sus clientes?
Ofrecemos un esquema de garantías integral que supera los estándares del mercado. En primer lugar, cada caja cuenta con un seguro brindado por compañías internacionales líderes de la industria. Un diferencial clave respecto a la banca tradicional es que en Hausler ofrecemos la posibilidad de ampliar esa cobertura hasta los 800.000 dólares, permitiendo al cliente ajustar el seguro al valor real de sus bienes. A este respaldo financiero se suma nuestra garantía institucional: con más de 10 años de trayectoria y una cartera de más de 20.000 clientes activos, hemos demostrado la solidez de nuestro modelo. Finalmente, la garantía operativa reside en nuestras estrictas medidas de seguridad, que incluyen bóvedas robotizadas, blindajes de máxima resistencia y tecnología biométrica avanzada.

¿A través de qué canales comercializan las cajas?
La contratación es inmediata y sencilla, sin la burocracia bancaria. Se puede realizar de manera telefónica (0810-345-3460), por WhatsApp (+54 9 11 7141 0700) o a través de nuestra web (www.hausler.com.ar).

¿Se trata de productos que revisten interés para las aseguradoras?
Sin dudas, desde la perspectiva del mercado asegurador es un producto clave para la mitigación de riesgos. Al trasladar los activos a una bóveda con seguridad de grado internacional, la exposición a robos o siniestros domésticos disminuye drásticamente, lo cual es muy valorado. Sin embargo, el interés sobre las cajas de seguridad se manifiesta en todo tipo de empresas, y va mucho más allá del resguardo de valores financieros. Hoy en día, compañías de todos los rubros recurren a Hausler no solo para custodiar capital sino también para proteger información sensible, contratos originales, soportes de datos (backups) y documentación crítica que requiere un resguardo especial y confidencial, algo que una simple caja fuerte de oficina no puede garantizar.

“Tener una caja de seguridad privada hoy cuesta menos que un abono de televisión por cable o equivale a la mitad de un seguro promedio de auto”

¿Qué grado de aceptación tienen las cajas en la Argentina?
La aceptación es muy alta y sigue en expansión. Actualmente contamos con más de 20.000 clientes activos que confían en nosotros. La demanda de cajas privadas ha aumentado notablemente (un 35% en el último año), impulsada por la digitalización de los bancos y el consecuente cierre de sucursales bancarias; una realidad que ha reducido drásticamente la oferta tradicional y ha volcado la demanda hacia el sector privado. A esto se suma un motor clave en el último año: vimos un crecimiento exponencial en el uso de las salas de negocio para operaciones inmobiliarias, lo que impulsó a su vez el uso de las cajas de seguridad como el complemento natural para resguardar el capital tras esas transacciones. Finalmente, estamos notando una evolución en el usuario. Si bien la aceptación de las cajas de seguridad es histórica en la Argentina, nuestra propuesta de valor ha transformado el uso: al agregarle mayor comodidad, confort y horarios extendidos, los consumidores no solo las usan para el atesoramiento a largo plazo sino además empiezan a incorporarlas a sus hábitos cotidianos de ahorro y manejo de dinero.

¿En qué zonas del país tiene lugar la mayor demanda?
La demanda es transversal, pero se concentra fuertemente en grandes centros urbanos donde la percepción de inseguridad es mayor y hay alta actividad económica. La ciudad de Buenos Aires (especialmente barrios como Palermo, Belgrano y Recoleta) y el Gran Buenos Aires (zona Norte y Oeste) lideran la demanda. Asimismo, vemos un fuerte crecimiento en plazas del interior, como Córdoba, Neuquén y Santa Fe.

¿Cuál es la experiencia en otros países?
La digitalización de la banca tradicional y el cierre de sucursales es una tendencia global que sigue el mismo patrón de crecimiento que describimos en la Argentina. En el último tiempo, en regiones como los países nórdicos o en España, las cajas de seguridad privadas han cobrado un fuerte impulso, apalancado en gran medida por el crecimiento del valor del oro físico. Ante la suba del metal a niveles históricos y la incertidumbre global, los inversores buscan espacios de resguardo físico de máxima seguridad para estos activos. Esto valida internacionalmente nuestro modelo: la modernización del sector hacia bóvedas privadas automatizadas ya es el estándar en las economías más desarrolladas.