Escribe Dra. Gabriela Álvarez
El agro argentino, motor histórico de la economía nacional, atraviesa una transformación que va más allá de la maquinaria y los cultivos.
Los seguros agropecuarios, tradicionalmente asociados a la cobertura básica contra granizo o sequía, hoy se convierten en un terreno fértil para la innovación tecnológica y la creación de nuevas coberturas que se acerquen a brindarle a los productores lo que necesitan.
Inteligencia artificial, big data, sensores IoT y blockchain ya forman parte de la estrategia de aseguradoras y productores, en un contexto marcado por el cambio climático y la necesidad de previsibilidad.
EL CAMPO, un mercado que crece y se diversifica.
En las últimas dos décadas, la superficie agrícola asegurada en Argentina se duplicó. Actualmente, la ronda los 21 millones de hectáreas, lo que equivale a más de la mitad de la superficie sembrada del país. Este nivel representa un máximo histórico y confirma que el seguro agropecuario se consolidó como herramienta estratégica frente al cambio climático y la volatilidad económica.
La tendencia es clara: el seguro agropecuario dejó de ser un respaldo opcional y se convirtió en una herramienta estratégica para garantizar la continuidad del negocio.
El granizo sigue siendo el riesgo más frecuente, pero las coberturas multirriesgo ganan terreno.
Entre los principales factores que impulsan este crecimiento, podemos señalar:
• Mayor variabilidad climática: sequías, heladas y tormentas más frecuentes.
• Márgenes productivos ajustados: obligan a proteger la inversión con seguros.
• Innovación en productos: aparición de seguros multirriesgo y paramétricos.
• Conciencia del riesgo: productores ven al seguro como parte esencial de la gestión empresarial.
El agro en la era digital.
Según relevamientos del INTA, más del 90% de las actividades agropecuarias utilizan aplicaciones informáticas o plataformas online en alguna etapa del ciclo productivo. Esto incluye desde la planificación de siembra hasta la comercialización de granos.
La Expoagro 2025 mostró cómo tambos robotizados y sensores para medir la calidad de granos almacenados son parte de la nueva realidad del agro argentino.
La adopción de tecnologías de precisión, automatización y robótica está llevando al agro a niveles inéditos de eficiencia y sostenibilidad.
Inteligencia artificial: el nuevo “sistema operativo” del seguro
La inteligencia artificial (IA) se consolida como motor de cambio. Algoritmos entrenados con datos climáticos y productivos permiten anticipar pérdidas y ajustar pólizas en tiempo real.
La IA también se aplica en la detección de fraudes y en la automatización de procesos administrativos, reduciendo costos y tiempos. En un mercado donde cada minuto cuenta, la eficiencia se convierte en ventaja competitiva.
Big Data e IoT: el campo conectado
El big data y los sensores IoT (Internet de las Cosas) permiten monitorear cultivos en tiempo real.
Estaciones meteorológicas, satélites y dispositivos instalados en los campos generan información que alimenta modelos predictivos. Estos datos ayudan a diseñar coberturas más precisas y a emitir alertas tempranas que permiten prevenir pérdidas.
Blockchain y transparencia
La burocracia histórica de los seguros encuentra en el blockchain una solución. Los contratos inteligentes agilizan la liquidación de siniestros y garantizan transparencia. En lugar de esperar semanas, los pagos pueden resolverse en cuestión de horas. Esto fortalece la confianza entre aseguradoras y productores, un vínculo clave en un sector donde la incertidumbre climática es constante.
Insurtechs y programas de innovación abierta
El ecosistema insurtech argentino está en plena expansión. Existen insurtechs que ofrecen plataformas digitales que simplifican la contratación y gestión de pólizas.
Actualmente, con la digitalización de pólizas, los productores pueden contratar seguros agrícolas de manera online, reduciendo tiempos y costos administrativos.
Con la aplicación de la IA y Big Data, existen algoritmos que analizan datos climáticos, históricos de producción y sensores IoT instalados en los campos para calcular probabilidades de siniestro.
La creación de los seguros paramétricos que se activan automáticamente cuando se superan umbrales de lluvia, temperatura o sequía, agiliza la liquidación de siniestros y aumenta la confianza del productor.
Cambio climático: el gran motor de la innovación
El impacto del cambio climático es ineludible. En 2025, las pérdidas aseguradas globales superaron los USD 100.000 millones, y Argentina no fue la excepción. Sequías prolongadas y tormentas severas impulsan la demanda de coberturas más sofisticadas. La tecnología permite diseñar productos adaptados a escenarios de riesgo cada vez más extremos.
Un informe reciente advierte que la frecuencia de eventos climáticos severos en la región pampeana aumentó un 30% en la última década. Frente a este panorama, los seguros agropecuarios se convierten en aliados estratégicos para la resiliencia del campo.
«El big data y los sensores IoT (Internet de las Cosas) permiten monitorear cultivos en tiempo real»
¿Cómo es la evaluación de riesgos agropecuarios a través del uso de tecnología?
• Monitoreo climático y alertas tempranas: El Ministerio de Economía coordina sistemas de monitoreo climático y alertas que permiten a las aseguradoras anticipar fenómenos como sequías, heladas o granizo. Estos datos se integran en modelos de riesgo que mejoran la precisión de las pólizas .
• Seguros paramétricos: Se basan en indicadores objetivos (por ejemplo, cantidad de lluvia o temperatura) en lugar de inspecciones tradicionales. Cuando se supera un umbral definido, el seguro se activa automáticamente. Esto reduce tiempos de liquidación y aumenta la confianza del productor. Aunque su adopción es incipiente en Argentina, se posicionan como una herramienta clave frente a riesgos climáticos extremos .
• Big Data e IoT: Sensores instalados en los campos y datos satelitales permiten monitorear cultivos en tiempo real. La información se procesa en plataformas de big data para detectar patrones de riesgo y ajustar coberturas dinámicamente.
• Inteligencia Artificial (IA): Algoritmos predictivos analizan grandes volúmenes de datos climáticos e históricos de producción. Esto ayuda a las aseguradoras a calcular probabilidades de siniestro y fijar primas más ajustadas. Además, la IA se usa para detectar fraudes y automatizar procesos de suscripción.
Agricultura de precisión
• Drones y GPS: se utilizan para mapear lotes, detectar plagas y optimizar la aplicación de fertilizantes.
• Maquinaria inteligente: tractores y sembradoras con piloto automático permiten reducir costos y mejorar la eficiencia.
• En la zona núcleo, productores reportan ahorros de hasta un 15% en insumos gracias a la siembra variable.
Tambos robotizados
• Robots ordeñadores instalados en tambos de Santa Fe y Córdoba permiten ordeñar vacas de manera automática, reduciendo la necesidad de mano de obra intensiva.
• Estos sistemas también registran datos sobre la salud del animal, la calidad de la leche y la productividad.
• Resultado: mayor bienestar animal y un incremento de hasta 20% en la producción diaria.
Sensores IoT y monitoreo de granos
• Sensores instalados en silos permiten medir la temperatura y humedad del grano almacenado, reduciendo pérdidas por hongos o plagas.
• En cultivos, sensores de humedad del suelo ayudan a decidir cuándo regar, optimizando el uso del agua.
• En Mendoza, viñedos conectados con IoT lograron reducir el consumo de agua en un 30%.
Big Data y plataformas digitales
• Aplicaciones móviles permiten a los productores gestionar lotes, registrar cosechas y acceder a información climática en tiempo real.
• Plataformas de comercialización digital facilitan la venta directa de granos, mejorando la transparencia en precios.
Comparación internacional
Mientras Argentina avanza en digitalización, países como Brasil y Estados Unidos ya aplican modelos de gemelos digitales para simular escenarios de riesgo y ajustar coberturas. Europa, en tanto, experimenta con computación cuántica para mejorar la precisión de modelos predictivos. La región enfrenta el desafío de no quedar rezagada en esta carrera tecnológica.
Desafíos pendientes
No todo es avance. Persisten barreras para pequeños productores, que muchas veces no acceden a seguros tecnológicos por costos o falta de conectividad.
La Superintendencia de Seguros de la Nación enfrenta el desafío de actualizar marcos regulatorios para integrar IA y blockchain. Y la ciberseguridad aparece como un riesgo creciente en un sector cada vez más digitalizado.
Además, la brecha tecnológica entre grandes y pequeños productores puede profundizar desigualdades. La clave estará en diseñar políticas públicas y productos inclusivos que permitan democratizar el acceso a estas herramientas.
«Drones y GPS: se utilizan para mapear lotes, detectar plagas y optimizar la aplicación de fertilizantes.»
Algunas cifras clave del seguro agropecuario.
• Superficie asegurada: más de 20 millones de hectáreas.
• Principales riesgos: granizo, sequía, heladas.
• Pérdidas aseguradas globales en 2025: USD 100.000 millones.
• Crecimiento de insurtechs en Argentina: +35% en los últimos tres años.
El seguro agropecuario argentino está entrando en una nueva etapa. La combinación de innovación tecnológica, insurtechs dinámicas y aseguradoras tradicionales que se reinventan promete un futuro más resiliente para el campo. La pregunta ya no es si la tecnología transformará el seguro rural, sino cómo y a qué velocidad lo hará.
El desafío será lograr que esta transformación llegue a todos los rincones del país, desde los grandes productores de la zona núcleo hasta los pequeños agricultores del norte argentino. Solo así el seguro agropecuario podrá cumplir su verdadero rol: ser un puente entre la incertidumbre del clima y la seguridad de la producción.
La tecnología ayuda a las aseguradoras a evaluar los riesgos del campo mediante inteligencia artificial, big data, sensores IoT y seguros paramétricos, que permiten anticipar pérdidas y diseñar coberturas más precisas.