Durante 2025 la cantidad de insurtech activas en Latinoamérica llegó a 536, con un crecimiento del 7% anual y una mortalidad cada vez más baja gracias a modelos más robustos y capaces de escalar. “Las startups están orientando su innovación a resolver problemas muy concretos del negocio y eso genera un terreno fértil para nuevos emprendimientos e inversiones”, explica Carlos Cendra, Scouting & Investment Lead de Innovación Corporativa en Mapfre. En ese contexto, los pilotos y pruebas de concepto que la compañía realiza con insurtech de la región tienen como objetivo la escalabilidad, precisa el ejecutivo.

Escribe: Diego Fiorentino

“Monitorizamos de manera continua el desarrollo y desempeño de las startups que operan en Latinoamérica estando muy pendientes de las rondas de financiación, los nuevos modelos de negocio, los datos de crecimiento y la mortalidad”

El mercado asegurador latinoamericano sigue teniendo una baja penetración en el PIB regional (cercana al 3% en promedio), y eso incentiva la entrada de nuevos actores capaces de crear productos más accesibles, mejorar la distribución y digitalizar procesos clave de suscripción y siniestros. Así lo confirma Carlos Cendra, Scouting & Investment Lead de Innovación Corporativa en Mapfre, quien explica que las insurtech de la región están orientando su innovación a resolver problemas muy concretos del negocio, desde la detección de fraude hasta la orquestación de siniestros o la oferta de microseguros, lo cual genera un terreno fértil tanto para nuevos emprendimientos como para inversiones estratégicas corporativas.

¿Cómo participan desde Mapfre en el desarrollo del ecosistema insurtech a escala regional?, le preguntamos al ejecutivo.

Para nosotros América Latina es una región estratégica que impulsa los resultados del grupo y en la que todavía hay mucho recorrido por delante debido a la baja penetración del seguro. Como tal, trabajamos por forjar alianzas cercanas con el ecosistema desde varias perspectivas. Monitorizamos de manera continua el desarrollo y desempeño de las startups que operan en Latinoamérica estando muy pendientes de las rondas de financiación, los nuevos modelos de negocio, los datos de crecimiento y la mortalidad, entre otros factores. Además, hablamos de manera constante con los distintos agentes y organismos públicos y privados que forman parte del ecosistema para entender sus necesidades, conocer de primera mano los desafíos de la región y ver cómo encaja todo eso en nuestra estrategia de crecimiento, en nuestra rentabilidad, en la mejora de la eficiencia y, por supuesto, en nuestros objetivos de sostenibilidad para impulsar el bienestar y crecimiento socioeconómico de los países donde operamos. Somos un grupo multinacional presente en la mayoría del territorio, por lo que trabajamos en la coordinación y comunicación de los equipos locales de tal manera que todos podamos aprovecharnos de los aprendizajes y aciertos de todas las regiones. Los pilotos, pruebas de concepto y desarrollos que realizamos con startups tienen como objetivo la escalabilidad, de manera que procuramos ser cercanos con las insurtech multilatinas.

¿A qué obedece el incremento en la cantidad de insurtech que operan en Latinoamérica?

Ante todo, obedece a un cambio estructural en el ecosistema regional tras la crisis de financiación de 2022. Durante los últimos cuatro años el mercado vivió un proceso de depuración natural -con un 48% de startups desaparecidas- que dio paso a un modelo más maduro, donde, de acuerdo con el informe ‘Latam Insurtech Journey’, elaborado por Digital Insurance Latam, surgieron 330 nuevas insurtech, impulsadas principalmente por habilitadores tecnológicos, embedded insurance, salud y soluciones basadas en datos y agentes de IA. Este contexto explica que el número total de compañías activas haya alcanzado 536 insurtech en 2025, con un crecimiento neto del +7% anual y una mortalidad cada vez más baja (8%) gracias a modelos más robustos y capaces de escalar. A ello se suma una recuperación significativa de la inversión. La financiación anual creció un 117% hasta los 199 millones de dólares, un retorno de capital que refuerza la confianza de fondos regionales e internacionales en modelos con impacto real sobre la eficiencia operativa y la ampliación de la protección. Brasil, México, Chile y la Argentina destacan como los polos de mayor dinamismo, con Chile y Uruguay creciendo incluso a doble dígito. Paralelamente, la región está experimentando un fuerte aumento en la internacionalización: cerca del 19% de las insurtech ya operan en más de un país, impulsadas por asociaciones gremiales como la Alianza Insurtech Panamericana y por la demanda de soluciones replicables a escala regional. Además, el mercado asegurador latinoamericano sigue teniendo una brecha de protección estructural -penetración del seguro cercana al 3% en promedio- que incentiva la entrada de nuevos actores capaces de crear productos más accesibles, mejorar la distribución y digitalizar procesos clave de suscripción y siniestros. Las insurtech de la región están orientando su innovación a resolver problemas muy concretos del negocio, desde la detección de fraude hasta la orquestación de siniestros o la oferta de microseguros, lo que genera un terreno fértil tanto para nuevos emprendimientos como para inversiones estratégicas corporativas.

¿Qué opciones de financiamiento existen hoy en día para las insurtech de la región?

El aumento en la financiación durante 2025 se acompaña de un proceso de consolidación: el capital fluye hacia modelos con economías unitarias probadas, soluciones de IA aplicadas a suscripción y siniestros, plataformas B2B2C de distribución y habilitadores tecnológicos con capacidad de escalar. Las fuentes de financiamiento combinan venture capital regional e internacional, fondos especializados como Mundi Ventures, Sancor Seguros Ventures o HCS Capital, e inversiones corporativas de aseguradoras que buscamos acelerar nuestra transformación ¬-como las inversiones directas que hemos realizado desde Mapfre en startups estratégicas, siendo el ejemplo más cercano el de Blue Marble-. Esta actividad se complementa con rondas Seed y Serie A que continúan dinamizando el ecosistema, así como la entrada cada vez más frecuente de fondos que buscan los modelos antes mencionados. Además, el financiamiento está muy influido por la evolución macroeconómica. Según el informe ‘Panorama Económico y Sectorial 2026’, elaborado por el servicio de estudios de Mapfre, el contexto de desinflación gradual y mayor previsibilidad favorece la inversión en modelos de innovación aseguradora, especialmente en mercados con brecha de
protección elevada. Esto abre la puerta tanto a alianzas con grandes aseguradoras como a nuevos instrumentos de crecimiento (pilotos pagados, acuerdos B2B2C y modelos de
reparto de ingresos), que permiten a las insurtech financiarse a través de escalamiento
operativo, no solo de capital.

¿Están asociados con alguna insurtech para optimizar algún proceso de la compañía? ¿Qué toman en cuenta a la hora de seleccionar una insurtech?

En Mapfre trabajamos con insurtech como parte de nuestro día a día. Solo en 2025 hemos colaborado con más de 50 startups, consolidando nuestra relación con emprendedores del sector asegurador y nuestro papel como referentes en el entorno de la innovación en seguros. Por un lado, nos aliamos con aquellas insurtech que nos ayudan a solucionar los desafíos de negocio detectados o a optimizar nuestros procesos, desde la mejora de la atención al cliente hasta nuevas funcionalidades digitales en nuestros seguros de salud. Para ello, analizamos las distintas startups enfocadas en cada uno de los proyectos que queremos llevar a cabo y seleccionamos aquellas que, bajo nuestros criterios internos, se adaptan mejor a los objetivos. Si la alineación es óptima, desarrollamos mano a mano pruebas de concepto o pilotos en alguna de nuestras geografías o unidades de negocio; si el resultado es positivo, siempre buscamos la implantación y, en última instancia, el escalado de la solución para optimizar la inversión y el desarrollo. Por otro lado, también llevamos a cabo inversiones directas en aquellas compañías en las que vemos un futuro claro y diferencial. Son startups diferentes; no solo solucionan un problema acuciante para el sector y para nosotros sino que también comparten nuestra forma de transformar la industria y nuestra visión y valores. Un ejemplo claro de estas inversiones es Blue Marble, consorcio en el que a finales de 2025 invertimos para ayudar a las poblaciones vulnerables a protegerse con una oferta aseguradora adaptada a sus necesidades. Este consorcio diseña, lanza y escala programas de seguros paramétricos (indexados a variables objetivas como lluvia, temperatura o sequía) que pagan automáticamente cuando se supera un umbral, sin peritaje tradicional. Sus productos están pensados para pequeños agricultores, microemprendedores y comunidades vulnerables, especialmente frente a eventos climáticos. Elegimos Blue Marble por muchas razones: su capacidad de llegada a colectivos desfavorecidos, su modelo operativo, su desarrollo como empresa en estos 10 años, su equipo y su EBITDA positivo. Para nosotros, es el complemento perfecto a esa llegada que ya tenemos con soluciones que hasta ahora no teníamos asentadas, pero sí testeadas. Los seguros paramétricos son una gran opción para ayudarnos a ampliar nuestro portafolio de coberturas y servicios y llegar a un número mayor de personas que los requieran.

Carlos Cendra, Scouting & Investment Lead de Innovación Corporativa en Mapfre
“Solo en 2025 hemos colaborado con más de 50 startups, consolidando nuestra relación con emprendedores del sector asegurador y nuestro papel como referentes en la innovación en seguros”

¿Cree que Latinoamérica es un terreno fértil para las inversiones insurtech?

La región está en un punto en el que las aseguradoras necesitan soluciones que aporten eficiencia real y donde las startups han aprendido a construir modelos más sólidos, orientados a problemas concretos del negocio. Ese encaje entre necesidad y ropuesta de valor genera un contexto muy propicio para que la inversión se traduzca en impacto. Además, el ecosistema está cada vez más conectado: surgen insurtech que nacen pensando en múltiples países desde el día cero, y eso permite escalar de forma casi inmediata. Desde Mapfre valoramos mucho este movimiento porque facilita identificar oportunidades que pueden crecer rápido y extenderse a varios mercados. Para un inversor -corporativo o de venture capital- ése es un diferencial clave. En resumen: hay necesidad, hay talento y ahora también hay madurez.

¿Existen iniciativas de articulación público-privada para atraer inversiones hacia el ecosistema?

El caso más visible y que tiene un impacto global dentro de la región es la Alianza Insurtech Panamericana, que agrupa asociaciones de varios países y funciona como un puente entre aseguradoras, startups, brokers y administraciones públicas, creando espacios de colaboración y generando estándares comunes para acelerar el desarrollo del sector. Su estructura -más de 250 socios y un modelo de gobernanza compartida- está pensada precisamente para facilitar proyectos regionales y darles confianza a los inversores. Además, han surgido asociaciones nacionales que trabajan con una lógica similar y reciben apoyo directo de gobiernos o cámaras locales, como la AICC en Centroamérica, la Cámara Insurtech Argentina, la AIE en Ecuador o la AIU en Uruguay, todas orientadas a profesionalizar el ecosistema e impulsar la llegada de capital externo a través de reguladores, hubs de innovación y acuerdos binacionales. Incluso iniciativas como el Miami Insurtech Advocates Hub, aunque no es un organismo público, funcionan como plataforma de soft?landing y conexión con reguladores y actores institucionales en EE.UU., lo que amplía aún más las oportunidades de inversión para startups latinoamericanas.

 ¿A qué atribuye la decreciente, pero aún elevada, tasa de mortalidad de las insurtech en la región?

Quiero comenzar señalando que no es para nada extraño o inusual que haya mortalidad en cualquier ecosistema formado por startups, que son empresas con un elevado nivel de riesgo implícito. Dicho esto, la caída progresiva -pero todavía elevada- de la mortalidad de las insurtech en la región se explica, ante todo, por la fase de saneamiento que vive el ecosistema desde 2022. Muchas startups que nacieron con modelos poco sólidos, especialmente en la distribución digital, no lograron sostenerse en mercados con costos de adquisición altos y márgenes ajustados. Eso dejó fuera a los proyectos menos robustos y permitió que sobrevivieran los equipos con propuestas más claras y capacidad de ejecución. Al mismo tiempo, persisten desafíos estructurales que mantienen la mortalidad en niveles relevantes: entornos regulatorios heterogéneos, dificultad para escalar sin alianzas fuertes, ciclos comerciales largos y la necesidad de integrar soluciones tecnológicas con sistemas heredados de aseguradoras que avanzan a distinto ritmo. Aunque la profesionalización del ecosistema y la aparición de asociaciones regionales ayudan, el camino hacia la estabilidad total todavía depende de que más startups logren modelos rentables y repetibles en varios mercados.

 

“Las insurtech aportan algo que hasta ahora era difícil de escalar: modelos más accesibles, más simples y adaptados a segmentos que tradicionalmente quedaban fuera del sistema asegurador”

¿Cree que las insurtech pueden contribuir a incrementar la participación del mercado asegurador en el PIB de los distintos países donde operan?

En muchos mercados de Latinoamérica el seguro aún no logra llegar a amplias capas de la población, y las insurtech aportan algo que hasta ahora era difícil de escalar: modelos más accesibles, más simples y adaptados a segmentos que tradicionalmente quedaban fuera del sistema asegurador. Desde plataformas que abaratan la distribución hasta soluciones especializadas en salud, bienestar o movilidad, todas ayudan a reducir fricciones y ampliar el alcance del seguro. Además, están generando nuevas categorías de servicio que antes no existían -como la portabilidad, los seguros de nicho o los servicios digitales asociados al ecosistema de vida y salud- y que permiten que el seguro esté presente en más momentos de la vida cotidiana. Esa diversificación es clave para aumentar la densidad aseguradora en la región. Si el sector logra integrar estas soluciones con la escala de las aseguradoras tradicionales, el impacto sobre el PIB puede ser significativo, ya que la penetración del seguro deja de depender solo de canales tradicionales y empieza a crecer sobre bases más amplias y flexibles.

¿Cuáles son los próximos pasos de Mapfre para apalancar el crecimiento del ecosistema insurtech en América latina?

El ecosistema insurtech en Latinoamérica ha alcanzado un nivel de madurez en el cual su crecimiento ya no depende exclusivamente de que aparezcan más startups sino de sumar a esta variable las decisiones estratégicas que tomemos las aseguradoras de la región. Dado que nuestra posición en los diferentes países latinoamericanos no es la misma, más que con próximos pasos me gustaría responder con una ambición: ‘Multilatina’. Si somos capaces de escalar tecnología en producción, orquestar capacidades, invertir con criterio y construir alianzas reales, no solo apalancaremos el crecimiento del ecosistema sino además seremos capaces de crear una ventaja competitiva estructural para los próximos años mientras ofrecemos a nuestros clientes los mejores servicios del mercado.

¿Cómo visualiza el crecimiento del mercado insurtech regional en el corto y mediano plazo?

En el corto plazo, el mercado insurtech de la región crecerá de forma más selectiva y exigente, impulsado por la necesidad de resolver problemas muy concretos del negocio asegurador. Las aseguradoras estamos priorizando soluciones que aporten eficiencia inmediata y reduzcan complejidad, lo que beneficia a plataformas de distribución más sofisticadas, a modelos especializados en movilidad, salud y bienestar, y a herramientas que mejoran procesos críticos como pricing, pagos, fraude o logística aseguradora. El foco pasa de ‘probar cosas nuevas’ a integrar lo que funciona y escalarlo con criterio.
En el mediano plazo, veremos un ecosistema marcado por dos dinámicas claras: por un lado, una expansión de las insurtech multilatinas, que ya operan en más de un país y que facilitan la creación de modelos regionales más estables; y por otro, una competencia creciente entre soluciones que apuntan a nichos muy específicos. El resultado será un mercado más profesionalizado, donde el crecimiento vendrá de conectar a los actores adecuados y de construir relaciones de confianza dentro del sector, más que de generar volumen. La región seguirá creciendo, pero a partir de una lógica de calidad y no de cantidad.

“En el corto plazo, el mercado insurtech de la región crecerá de forma más selectiva y exigente, impulsado por la necesidad de resolver problemas muy concretos del negocio asegurador”