Silvia Battilana (Grupo San Cristóbal), Betina Azugna (Sancor Seguros) y Silvina Vazón (RUS) explican, en diálogo con Informe Operadores de Mercado, cómo los criterios ambientales, sociales y de gobernanza dejaron de ser un gesto reputacional para convertirse en una herramienta central de gestión de riesgos e inversión.
Escribe Lic. Aníbal Cejas
La sustentabilidad dejó de ser un capítulo aparte en la estrategia de las aseguradoras: se volvió parte de cómo deciden en qué invertir, qué riesgos suscribir y cómo se preparan frente a un escenario climático cada vez más desafiante. En un mercado donde todavía no existe una regulación específica ni métricas obligatorias, cada compañía avanza a su propio ritmo, apoyándose en estándares internacionales y en la convicción de que la transparencia es la mejor herramienta para evitar el greenwashing.
ESG en la práctica
Para las tres especialistas consultadas, los criterios ESG dejaron de ser un gesto aislado y pasaron a integrarse de manera transversal en la gestión del negocio, desde las inversiones hasta la suscripción de pólizas.
Al respecto, Silvia Battilana sostuvo: “En la práctica, incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza implica integrar la sustentabilidad de manera transversal a la gestión del negocio.
En materia de inversiones, analizamos nuestra cartera considerando los destinatarios de las inversiones, su huella de carbono, la exposición a sectores según su nivel de contribución a las emisiones y la participación en organizaciones etiquetadas. Este análisis, que realizamos por tercer año consecutivo, nos permitió reducir 18% la exposición a energía fósil y elevar a 71% la porción de cartera invertida en compañías que reportan su huella de carbono, avanzando en una gestión responsable que busca reducir sectores de alta contribución de GEI y promover conversaciones con distintas entidades sobre sus compromisos climáticos.
En cuanto a la gestión de riesgos, se trabaja con un enfoque integral que contempla riesgos de suscripción, de mercado y operacionales, incorporando también una mirada prospectiva que considera escenarios macroeconómicos y cálculos de capital económico. Para la suscripción, contamos con herramientas orientadas a fortalecer la gestión y prevención de riesgos, entre ellas un módulo de suscripción preventiva que permite detectar anticipadamente pólizas con antecedentes de daño total”.
Sobre el mismo punto, Betina Azugna afirmó: “La incorporación de criterios ASG, para todos los operadores del mercado asegurador, es un factor cada vez más relevante para evaluar la resiliencia y competitividad; acceder a nuevas oportunidades de negocio y financiamiento; mitigar riesgos operativos y reputacionales; y, en definitiva, fortalecer la sostenibilidad financiera en el mediano y largo plazo.
Yendo a nuestro propio negocio, siendo uno de los Grupos Aseguradores más grandes a nivel nacional -con dos décadas de trayectoria formal en gestión sustentable- podemos decir que nuestra evolución sobre la práctica de criterios ASG ha pasado de reportar lo que hacíamos como empresa de base cooperativa, a integrar cada vez más la sustentabilidad en la gestión del negocio y en la toma de decisiones.
Con esta experiencia, para nosotros, la sustentabilidad se ha transformado en una herramienta de gestión de riesgos, con 19 Temas Materiales como brújula. A partir de la implementación de un análisis de doble materialidad, analizamos no solo el impacto de nuestras operaciones en el entorno, sino también cómo factores externos (cambio climático, riesgos éticos de la IA o salud mental) pueden afectar la solvencia y continuidad del negocio asegurador.
En cuanto a la Política de Inversiones, como aseguradora decimos que somos “inversores institucionales de largo plazo”, ya que tenemos la responsabilidad de canalizar capital hacia la economía real y la posibilidad de acompañar proyectos de triple impacto. Esto incluye tanto inversiones financieras alineadas con criterios sustentables, como el financiamiento a través de nuestras verticales de innovación: CITES (Centro de Innovación y Tecnología Empresarial y Social); Sancor Seguros IMPULSA (incubadora de emprendimientos sociales/ambientales) y Sancor Seguros Ventures (fondos para insurtech y climate tech).
En relación a los temas de suscripción y coberturas, los criterios ASG nos impulsan a innovar en productos que respondan a riesgos emergentes, como seguros para eventos climáticos extremos o ciberseguridad. Además, en coherencia con nuestra misión de trabajar por el bienestar de las personas, priorizamos la prevención como eje fundamental para minimizar impactos, reducir la siniestralidad y aportar bienestar”.
Más adelante, Silvina Vazón señaló: “En la práctica, los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) transforman la forma en que una aseguradora gestiona su negocio. Dejan de ser únicamente un marco de referencia o un atributo reputacional para convertirse en un eje estratégico que guía la toma de decisiones en materia de inversiones, suscripción y gestión de riesgos.
En el ámbito de las inversiones, esto implica orientar parte del portafolio hacia activos sostenibles y proyectos de triple impacto, capaces de generar rentabilidad económica al tiempo que promueven beneficios ambientales y sociales. En la suscripción y la gestión de riesgos, supone incorporar variables socioambientales que permitan anticipar y evaluar mejor los riesgos emergentes, especialmente aquellos vinculados al cambio climático.
Además, este enfoque favorece el desarrollo de seguros más inclusivos, incentiva buenas prácticas en los asegurados/as y fortalece el desarrollo sostenible de las comunidades donde RUS está inserta. En nuestro caso, los criterios de ESG forman parte de una visión integral que busca generar valor económico, social y ambiental de manera equilibrada”.
Reportes
Aunque el sector todavía no cuenta con una exigencia normativa, cada vez son más las aseguradoras que publican reportes ESG con metodologías reconocidas internacionalmente, en un proceso que fue ganando profundidad en los últimos años.
Sobre este tema, Betina Azugna explicó: “Si bien en Argentina ha sido lenta la adopción de prácticas de rendición de cuentas, actualmente existe un grupo significativo de compañías que publican Reportes ASG o de Sustentabilidad, con distintos niveles de madurez. Entre las más importantes se encuentran filiales de empresas internacionales, pero también otras grandes empresas nacionales como nuestro Grupo asegurador.
Según el estudio ‘Mapa de la Sustentabilidad 2025’ de Visión Sustentable, sobre un total de 140 compañías encuestadas, el 85% publica reportes de sustentabilidad y cerca del 98% posee o está implementando una estrategia de sustentabilidad integrada al negocio. Asimismo, según un relevamiento de SMS Buenos Aires, entre las 228 empresas listadas en la CNV, el 47% presentó información ASG en 2025.
El nivel de profundidad en el abordaje de los criterios ASG también viene creciendo. Los reportes más avanzados ya no se limitan a describir acciones de responsabilidad social y/o ambiental como hace algunos años, sino que incluyen análisis de materialidad, gestión de riesgos y oportunidades, y métricas ambientales, sociales y de gobernanza, con indicadores de huella de carbono, diversidad, cadena de valor, inversión social y desempeño ético. También viene en aumento la adopción de Reportes Integrados, así como la incorporación de procesos de verificación externa: según Visión Sustentable, el 38% de los reportes ya incorpora verificación independiente.
En cuanto a las metodologías y estándares más utilizados, los GRI (Global Reporting Initiative) son empleados por el 96% de las empresas listadas en la CNV que reportan, seguido por SASB (Sustainability Accounting Standards Board), principalmente de sus complementos sectoriales. También se observa una incorporación progresiva de estándares específicos para información climática y, a nivel más general, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.
Como miembros de la Red Argentina de Pacto Global, para nuestro Grupo la Comunicación para el Progreso (CoP) merece un párrafo aparte, ya que en los últimos años se ha convertido en una herramienta fundamental de rendición de cuentas, permitiendo reportar de manera estandarizada cómo las empresas integramos los Diez Principios y contribuimos con los ODS. En Argentina, al 31 de julio de 2026, 185 empresas y organizaciones presentaron su CoP, superando los registros del año anterior (177), mientras que a nivel global lo hicieron más de 14.500 empresas, consolidando al Pacto Global como la mayor iniciativa de sostenibilidad corporativa del mundo. Y gracias a que todas las organizaciones miembros reportamos bajo una misma metodología, su valor radica no solo en la transparencia, sino también -principalmente a partir de la herramienta de visualización de datos disponible en los últimos 3 años- en la generación de información comparable y consistente para evaluar avances y desafíos comunes, como es el caso del Índice de Madurez en Gestión ESG de la Red Argentina del Pacto Global.
Más allá de la metodología de referencia elegida, el aumento en el uso de marcos internacionales refleja una tendencia leve pero creciente de las empresas argentinas a alinearse con las demandas de inversionistas, cadenas globales de valor y posibles exigencias regulatorias”.
Desde RUS, Silvina Vazón coincidió en esa evolución: “El sector asegurador argentino viene avanzando de manera sostenida en la incorporación de criterios ESG, pasando de iniciativas centradas en la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) a estrategias de sustentabilidad integradas al negocio y alineadas con la planificación estratégica de las organizaciones.
Empresas referentes del mercado nacional, como Río Uruguay Seguros (RUS), se encuentran entre las que impulsan este enfoque. En nuestro caso, la Estrategia Anual de Sustentabilidad se gestiona desde el Consejo de Administración, máximo órgano de conducción político- estratégica de la empresa, lo que asegura que los criterios ESG atraviesen todas las áreas de la organización y formen parte de la toma de decisiones, el desarrollo del capital humano y el seguimiento de los objetivos estratégicos.
En cuanto a las características de estos reportes, cada vez presentan un mayor nivel de profundidad y sistematización. Además de comunicar acciones e indicadores, buscan medir y transparentar los impactos económicos, sociales y ambientales de la gestión, identificar riesgos y oportunidades, y rendir cuentas a los distintos grupos de interés.
Para su elaboración, las metodologías más utilizadas son los Estándares GRI (Global Reporting Initiative), que brindan un marco reconocido internacionalmente para la medición y comunicación del desempeño en sustentabilidad; la alienación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los 10 Principios del Pacto Global de las Naciones Unidas; y, más recientemente, la incorporación de los Estándares Europeos de Información sobre Sostenibilidad (ESRS), en el marco de la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD). Estos últimos introducen el enfoque de doble materialidad, que evalúa tanto el impacto del contexto sobre la organización como el impacto que la actividad de la empresa genera en las personas, la sociedad y el ambiente”.
Por último, Silvia Battilana sumó la mirada de Grupo San Cristóbal: “En Grupo San Cristóbal contamos con una estrategia de sustentabilidad que se encuentra integrada a nuestra gestión y que toma como referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, los Principios del Pacto Global de Naciones Unidas, los Principios WEPs de ONU Mujeres, las tendencias globales de la industria, y las expectativas de nuestros grupos de interés.
Este enfoque se traduce en un Reporte de Sustentabilidad que busca dar cuenta de nuestra gestión y de los avances alcanzados en las distintas dimensiones de la sustentabilidad. Es elaborado con asesoramiento conforme a la Guía GRI Standards y contenidos SASB específicos para la industria aseguradora”.
Métricas para medir el impacto ESG
Aunque no hay un estándar único ni obligatorio para el sector, las aseguradoras vienen convergiendo hacia marcos internacionales que combinan con indicadores propios de gestión.
En este sentido, Silvina Vazón detalló: “Actualmente no existe en Argentina una métrica única, estandarizada y de cumplimiento obligatorio para medir el desempeño ESG de las aseguradoras. Sin embargo, el sector ha ido convergiendo hacia marcos de referencia reconocidos internacionalmente, como los Estándares GRI (Global Reporting Initiative), la alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los Diez Principios del Pacto Global de las Naciones Unidas. Si bien su adopción es voluntaria, estos lineamientos constituyen hoy la principal base para medir, gestionar y comunicar el desempeño en materia de sustentabilidad.
En el caso de RUS, la medición del impacto ESG se apoya en un conjunto de indicadores clave de desempeño (KPIs=Key Performance Indicator), auditables y monitoreados periódicamente, que permiten evaluar la evolución de las distintas iniciativas impulsadas por la empresa, como las vinculadas a la economía circular, la gestión ambiental, el desarrollo social y la gobernanza.
A ello se suman las encuestas a los grupos de interés, una herramienta sistemática que permite identificar y priorizar los temas materiales a partir de la mirada de clientes, productores asesores de seguro (PAS), colaboradores, proveedores, comunidad, entre otros.
Además, la Estrategia de Sustentabilidad y la Gestión de RSRUS están integradas al Sistema de Gestión de Calidad (SGC) de la organización. Esto implica trabajar con indicadores internos, matrices de riesgos, análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) y mecanismos de seguimiento permanente por parte del Equipo de Calidad, en el marco de un proceso de mejora contínua que también contempla auditorías internas y externas para la certificación de normas ISO”.
Después, Silvia Battilana precisó cómo lo resuelven internamente: “Para gestionar nuestro desempeño en sustentabilidad trabajamos con indicadores concretos en las tres dimensiones ASG. En lo ambiental, medimos el consumo energético, las emisiones de gases de efecto invernadero y la gestión de residuos. En lo social, el empleo, la formación, la diversidad, la salud y seguridad laboral, y el vínculo con las comunidades. En materia de gobernanza y cumplimiento, la privacidad de los clientes y el cumplimiento normativo”.
Más adelante, Betina Azugna amplió: “El sector asegurador argentino no cuenta actualmente con un estándar específico, ni mucho menos obligatorio. No obstante, las aseguradoras con mayor experiencia de trabajo adoptamos marcos internacionales ampliamente reconocidos para medir y gestionar nuestro desempeño. Además de GRI (Global Reporting Initiative) -utilizado por la mayoría de las empresas que reportan en el país- utilizamos cada vez más el estándar sectorial de SASB (Sustainability Accounting Standards Board), para incorporar indicadores específicos para la industria aseguradora. Y también crece la adopción de los estándares como ISSB (IFRS S1 y S2), junto con métricas vinculadas a cambio climático, gestión de riesgos, diversidad e inclusión, ética y gobernanza, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En el caso de las aseguradoras que publicamos Reportes ASG o integrados desde hace años, en los mismos se encuentran indicadores comunes vinculados a integridad corporativa, cadena de valor y relación con grupos de interés; emisiones y huella de carbono; gestión del talento, diversidad e inversión social, por mencionar algunos. Pero lo que sí es más común a todas, es el hecho de que la integración de estas métricas en la estrategia de negocio permite evaluar riesgos y oportunidades de manera más sistemática, fortaleciendo la toma de decisiones y la creación de valor de largo plazo.
Esta tendencia se refleja en la publicación de reportes cada vez más robustos, y con una creciente integración entre la información financiera y no financiera”.
¿Qué obstáculos culturales, regulatorios o económicos frenan una adopción más amplia?
Las tres coinciden en que el principal freno no es técnico sino cultural y regulatorio: la falta de un marco normativo específico y la persistencia de la idea de que la sustentabilidad es un costo antes que una herramienta de gestión.
Al respecto, Betina Azugna indicó: ” A pesar de los avances registrados en los últimos años, la adopción más amplia de criterios ASG en el mercado argentino todavía enfrenta desafíos regulatorios, económicos y culturales.
En materia regulatoria, si bien existen tendencias internacionales cada vez más exigentes en términos de transparencia, debida diligencia y reportes de sostenibilidad, Argentina aún no cuenta con un marco normativo consolidado y específico en esta materia. Sin embargo, la ausencia de una regulación nacional específica no implica que las exigencias estén ausentes. Por un lado, la sostenibilidad ingresó formalmente al régimen informativo del mercado de capitales a través de la Resolución 1115/2026 y, por otro, comienzan a surgir requerimientos para procesos licitatorios (emisiones, residuos, trazabilidad) y marcos de referencia en distintos ámbitos provinciales (11 provincias ya cuentan con leyes o proyectos). Asimismo, las aseguradoras argentinas estamos cada vez más expuestas a demandas de mercados internacionales, reaseguradores e inversores que exigen mayor transparencia sobre riesgos climáticos, gobernanza y desempeño ASG. Marcos como TCFD, ISSB y los estándares sectoriales de SASB están marcando la agenda global y elevando el nivel de información que las compañías debemos gestionar y reportar.
Y esta tendencia está cada vez más cerca, ya que experiencias de la región, como el caso de Brasil, muestran hacia dónde evoluciona la regulación. En 2022, la Superintendencia de Seguros Privados (SUSEP), a través de la Resolución 666, avanzó en la incorporación obligatoria de la gestión de riesgos climáticos y la elaboración de reportes de sostenibilidad para las aseguradoras, evidenciando que la integración de criterios ASG es una dimensión cada vez más ineludible para la gestión de riesgos, la competitividad y la sostenibilidad del negocio asegurador.
Desde el punto de vista económico, la volatilidad macroeconómica y la inflación dificultan la planificación de largo plazo y llevan a muchas organizaciones, especialmente las más pequeñas, a concentrar sus esfuerzos en la operación cotidiana. A esto se suma que la adopción de estándares ASG requiere fortalecer la gestión de datos, la medición de impactos y la definición de objetivos verificables, lo que implica inversiones técnicas y financieras que no todas las empresas están en condiciones de afrontar con la misma velocidad. En este contexto, existe el riesgo de que aquellas organizaciones que no avancen en una gestión más estructurada de la sostenibilidad pierdan competitividad frente a mercados y cadenas de valor cada vez más exigentes.
Por último, el principal desafío continúa siendo cultural. Todavía persiste la percepción de que la sustentabilidad es un costo o una acción complementaria, cuando en realidad constituye una herramienta estratégica para gestionar riesgos, generar valor y fortalecer la resiliencia del negocio. Temas como el cambio climático, la lucha contra la corrupción, los derechos humanos y la reducción de desigualdades ya forman parte de las expectativas de inversores, clientes y otros grupos de interés; más aún en el mercado asegurador donde estos riesgos son constitutivos del negocio. Por ello, el desafío es consolidar una visión de largo plazo que integre los criterios ASG en el corazón de la gestión empresarial y promueva respuestas colectivas frente a los grandes retos económicos, sociales y ambientales”.
Sobre el mismo punto, Silvia Battilana señaló: ” Uno de los principales desafíos es que en Argentina la regulación en materia de sustentabilidad todavía es incipiente: si bien existen avances, aún no se exige a las compañías reportar bajo estándares internacionales, lo que hace que la adopción dependa en buena medida de la decisión y madurez de cada organización.
La incorporación de criterios de sustentabilidad a la gestión implica un proceso de evolución continua. En nuestro caso, uno de los desafíos es seguir integrando estos criterios de manera transversal en la organización, involucrando a las distintas áreas y a nuestra cadena de valor.
También trabajamos para fortalecer la capacidad de medir los impactos de nuestra gestión y avanzar en metas cuantitativas vinculadas con aspectos climáticos, sociales y de gobernanza. Esto requiere contar con información cada vez más precisa y desarrollar herramientas que permitan acompañar la toma de decisiones y evaluar los avances”.
Más adelante, Silvina Vazón coincidió en el diagnóstico: ” La adopción de criterios ESG en el sector asegurador enfrenta desafíos de distinta naturaleza. En primer lugar, la volatilidad macroeconómica que caracteriza a la Argentina puede llevar a que las organizaciones prioricen la gestión del corto plazo, lo que, en algunos casos, podría postergar decisiones estratégicas vinculadas a la sostenibilidad y a la gestión de riesgos de mediano y largo plazo.
«En la práctica, incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza implica integrar la sustentabilidad de manera transversal a la gestión del negocio»
Silvia Battilana, Grupo San Cristóbal
«La incorporación de criterios ASG, para todos los operadores del mercado asegurador, es un factor cada vez más relevante para evaluar la resiliencia y competitividad»
Betina Azugna, Sancor Seguros
«En la práctica, los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) transforman la forma en que una aseguradora gestiona su negocio»
Silvina Vazón, RUS
A esto se suma un marco regulatorio que aún no establece exigencias específicas ni incentivos fiscales que impulsen de manera más decidida la incorporación de estos criterios en la actividad aseguradora. Si bien el avance ha sido significativo en los últimos años, gran parte de las iniciativas continúan dependiendo del compromiso voluntario de las empresas.
En el plano cultural, el principal desafío es consolidar una visión transversal de la sostenibilidad dentro de las organizaciones y en todo el ecosistema del seguro. Esto requiere capacitación contínua, adaptación de procesos y un cambio de paradigma que permita integrar los criterios de ESG en la toma de decisiones cotidiana. Asimismo, en algunos ámbitos todavía persiste la percepción de que la sostenibilidad responde únicamente a una estrategia de comunicación o marketing, cuando en realidad constituye una herramienta de gestión que fortalece la competitividad, mejora la gestión de riesgos y contribuye a la generación de valor a largo plazo.
¿Cómo pueden las aseguradoras comunicar su compromiso ESG sin caer en el “greenwashing”?
Las tres voceras remarcan la misma idea de fondo: la comunicación debe ser el reflejo de una gestión real y verificable, respaldada por la alta dirección, y no un discurso de marketing. Para Silvina Vazón “la mejor forma de evitar el greenwashing es que la comunicación sea el reflejo de una gestión real o verificable, y no un discurso aislado o exclusivamente orientado al marketing”. Y continuó: “El compromiso con los criterios ESG debe demostrarse con hechos, metas, indicadores y resultados medibles, respaldados por estándares reconocidos y procesos de rendición de cuentas.
En RUS, cada acción comunicada está sustentada en información verificable. A través del Reporte Anual de Sustentabilidad, elaborado bajo los Estándares GRI (Global Reporting Initiative), y de la Comunicación de Progreso (COP) presentada anualmente ante el Pacto Global de Naciones Unidas, la empresa informa de manera transparente sus avances, desafíos y resultados en materia ambiental, social y de gobernanza.
Otro aspecto fundamental es el compromiso de la Alta Dirección, que lidera la estrategia de sustentabilidad y garantiza la coherencia entre lo que la organización dice y lo que efectivamente hace. A esto se suma un diálogo permanente con los distintos grupos de interés, cuyas expectativas y aportes son considerados para definir temas materiales y orientar las acciones de la empresa hacia impactos concretos y relevantes.
En definitiva, los criterios ESG representan una oportunidad para fortalecer la confianza de asegurados/as, productores asesores de seguros (PAAS), colaboradores, proveedores y de la sociedad en su conjunto. Esa confianza no se construye con mensajes, sino con transparencia, resultados medibles y una comunicación que refleje fielmente las buenas prácticas de la organización.
En RUS estamos convencidos de que el objetivo no es parecer una empresa sostenible, sino serlo. La credibilidad en materia de sustentabilidad es uno de los activos más valiosos que una organización puede construir y solo se sostiene cuando existe coherencia entre el compromiso asumido, las acciones implementadas y la forma en que éstas se comunican”.
Después, Betina Azugna sostuvo: “Desde nuestro punto de vista, la clave para evitar la comunicación superficial o engañosa radica en la coherencia de la gestión de la sustentabilidad, con el core del negocio. El Reporte es una herramienta de gestión mucho más allá de ser de comunicación solamente, ya que el valor real surge cuando el impacto es tangible antes de ser comunicado. Pero, sobre todo, lo que se comunica debe ser coherente con lo que realmente se hace y en línea con la misión de la empresa y la visión de negocio. La clave del Reporte, para “no caer en el greenwashing”, es entender que es un instrumento de rendición transparente de cuentas. No debe contener sólo el impacto positivo de las acciones que realiza la empresa, sino también sus puntos críticos, sus análisis de impacto y posibles consecuencias, y sus oportunidades de mejora y remediación, en el caso de que no sean positivos. Por ello la estrategia de sustentabilidad de largo plazo de nuestro Grupo se basa en buscar el bienestar para nuestros grupos de interés, poniendo a las personas en el centro y partiendo de aquello que mejor sabemos hacer: brindar seguridad, prevención de riesgos y promoción de la salud.
Otro punto importante es que este compromiso tenga como base el diálogo con grupos de interés. De este modo, la rendición de cuentas en sustentabilidad forma parte natural del diálogo sistemático y es una respuesta transparente tanto a las expectativas reales de las partes directamente interesadas, como a las expectativas y metas más globales como la Agenda 2030.
Sumado a ello, otras recomendaciones más puntuales para evitar el greenwashing y que la comunicación sea honesta, tienen que ver con las metodologías de reporte: utilizar marcos y estándares rigurosos para asegurar transparencia y comparabilidad de los datos; pasar de narrativas cualitativas a métricas de desempeño basadas en evidencia (como inventarios de emisiones de carbono o indicadores de cumplimiento WEPs en género).
Por último, pero tal vez lo más importante, es garantizar que el compromiso con la sustentabilidad provenga de la alta dirección de la empresa. No es suficiente con que haya una comunicación sistemática de la gestión; contar con el liderazgo y respaldo del CEO y/o del Directorio asegura que no sea una estrategia de marketing, sino un compromiso ético de toda la organización”.
Luego, Silvia Battilana concluyó: “Creemos que la transparencia y la trazabilidad de la información son fundamentales para comunicar de manera responsable los avances en materia de sustentabilidad. El compromiso ESG debe estar acompañado por información concreta que permita conocer qué estamos haciendo, cómo lo medimos y cuáles son los resultados alcanzados. En nuestro caso, buscamos respaldar nuestros compromisos con indicadores y métricas específicas”.