“La tecnología cambió, pero la esencia sigue siendo la misma”

A más de cinco décadas de su fundación, los directores de DC Sistemas y Servicios repasan la historia de la compañía y rinden homenaje a su fundador, Eduardo Bresba: el visionario que transformó la gestión del mercado asegurador a través de la informática. Una charla sobre continuidad empresarial que combina intuición familiar y evolución tecnológica constante.

DC Sistemas tiene una historia que se remonta a más de 50 años. ¿Cómo empezó todo? ¿Qué llevó a Eduardo Bresba a apostar por la tecnología en un mundo completamente diferente al actual?

Gustavo Bresba: Todo empezó con una idea, pero también con una combinación de experiencia, curiosidad y visión de futuro. Mi padre había desarrollado una importante trayectoria en compañías de seguros, donde llegó a ocupar distintos cargos administrativos. Al mismo tiempo, estudiaba Computación Científica en la Universidad de Buenos Aires. Esa combinación le permitió comprender algo que fue fundamental para todo lo que vino después: la tecnología podía convertirse en una herramienta para resolver problemas concretos de gestión. En una etapa en la que la informática todavía estaba muy lejos de lo que conocemos hoy, él supo identificar una oportunidad. En una compañía de seguros en la que trabajaba fue seleccionado para incorporarse al Centro de Cómputos, donde comenzó a desarrollar un sistema de administración. Esa experiencia fue el punto de partida de su independencia profesional y de lo que terminaría convirtiéndose en nuestra empresa. La actividad comenzó informalmente, y en noviembre de 1974 se constituyó División Central S.A. En aquellos años trabajaban con procesamiento de datos, carga de información, servicios de Service Bureau y alquiler de equipos por hora. Era otra informática, con otras herramientas y otras posibilidades, pero ya existía una convicción que nos acompaña hasta hoy: entender el negocio del cliente para ofrecerle una solución útil.

Fabiana Bresba: Para mí esa es una de las características más importantes de Eduardo: nunca entendió la tecnología como un fin en sí mismo; siempre estuvo vinculada con una necesidad real, con un problema que había que resolver y con una oportunidad para mejorar la forma de trabajar de las compañías. También hay que tener presente lo que significaba emprender en aquel momento. No existían las facilidades de acceso a la información, las herramientas de desarrollo ni las posibilidades de comunicación que
tenemos actualmente. Había que aprender, investigar, construir relaciones y asumir riesgos. Cuando miramos hacia atrás, vemos que no se trató solamente de fundar una empresa de informática sino de apostar por una actividad que todavía estaba en sus primeras etapas y de especializarse en un sector que requería conocimientos muy específicos. Esa combinación entre tecnología y seguros fue la base sobre la que se construyó DC Sistemas.

Hace más de 50 años, apostar por la tecnología también era apostar por el futuro. ¿Qué lugar ocupa esa decisión en la historia de la compañía?

Fabiana Bresba: Ocupa un lugar central. La historia de DC está atravesada por la capacidad de anticiparse a los cambios y entender que las empresas necesitan evolucionar para seguir siendo competitivas. Eduardo tuvo esa mirada desde el comienzo, y creo que uno de los mayores aprendizajes que nos dejó es que no alcanza con conocer la tecnología: hay que comprender para qué sirve y cómo puede mejorar un negocio. En nuestro caso, esa comprensión estuvo siempre ligada al mercado asegurador. El seguro tiene particularidades administrativas, contables, operativas y regulatorias que no se pueden abordar solamente desde el conocimiento informático. Hace falta conocer la actividad, entender sus procesos y trabajar cerca de quienes la llevan adelante.

Gustavo Bresba: La decisión de especializarnos fue determinante. En División Central comenzaron a construir ese conocimiento, trabajando con los requerimientos de las compañías de seguros y desarrollando experiencia en sus procesos. Con el tiempo, ese aprendizaje se convirtió en uno de nuestros principales activos. Cuando uno emprende, puede tener una buena idea o una buena herramienta, pero sostenerla durante décadas exige mucho más: capacidad de adaptación, perseverancia, responsabilidad y vínculos de confianza. La historia de mi padre también es una historia de resiliencia. La empresa atravesó distintos escenarios económicos y tecnológicos, y en 1989 y 1990 la hiperinflación golpeó de manera muy fuerte a la Argentina. La etapa de División Central llegó a su fin, pero no desaparecieron ni el conocimiento acumulado ni la vocación de seguir trabajando en el mercado asegurador. En 1992 comenzó una nueva etapa, con la refundación de la compañía bajo el nombre de DC Sistemas y Servicios S.A. Ese paso demuestra que el legado no consiste en mantener todo exactamente igual, sino en conservar lo esencial y encontrar nuevas formas de continuar.

 Fabiana y Gustavo Bresba, Directores de DC Sistemas y Servicios

¿Qué papel tuvieron las personas que acompañaron a Eduardo en los primeros años?

Gustavo Bresba: Ninguna historia empresarial se construye en soledad. Eduardo tuvo la capacidad de reunir personas que compartían su compromiso y que estuvieron dispuestas a involucrarse en un proyecto que recién comenzaba. Entre quienes fueron parte de aquellos primeros años, queremos destacar especialmente a Eduardo
Molinari y a Liborio Borsellino. Fueron dos de los primeros compañeros de ruta; esos primeros soldados que, junto con mi padre, ayudaron a forjar los cimientos de División Central. Luego, a lo largo de la historia, se fueron sumando varios guerreros leales más, como Carlos Kouba, Osvaldo Pizmeny, Silvia Vázquez, Ariel Vega, José Osicka y Daniel Klimczuk. Seguramente estoy obviando a muchos, cometiendo una injusticia,
pero no quería dejar de mencionarlos. Es importante recordar esos nombres porque, cuando se habla de la historia de una empresa, muchas veces se pone el foco en quien la fundó y se pierde de vista a quienes hicieron posible que aquella idea se transformara en una realidad cotidiana. Detrás de cada desarrollo, cada implementación y cada cliente
había personas que aportaban sus conocimientos, su tiempo y su compromiso.

Fabiana Bresba: También nos interesa recuperar los testimonios, las fotografías y los documentos de esa época. Son elementos que permiten reconstruir una historia que no está hecha solamente de fechas sino también de experiencias compartidas. Los primeros vínculos fueron fundamentales. En nuestro sector la confianza se construye a lo largo del tiempo, a partir de la respuesta que uno da cuando aparece un problema, de la responsabilidad con la que asume un compromiso y de la capacidad para acompañar a un cliente en las distintas etapas de su negocio. Esa forma de relacionarnos comenzó a construirse hace décadas y sigue siendo parte de nuestra identidad. Muchos de los aprendizajes que nos dejaron aquellos primeros años continúan presentes en la manera en que trabajamos hoy.

En 1992 nace DC Sistemas y Servicios. ¿Cómo vivieron esa etapa de reconstrucción y qué importancia tuvo la incorporación de Mirta Luna?

Gustavo Bresba: Fue una etapa muy importante. Después de las dificultades económicas que atravesó el país, había que volver a empezar. El nacimiento de DC Sistemas y Servicios significó darle continuidad a una actividad, a una experiencia y a un conocimiento que se habían construido durante años. Un aspecto fundamental fue que la nueva empresa contó con los profesionales que venían de la etapa anterior. Eso permitió preservar conocimientos técnicos, experiencia en el negocio asegurador y vínculos que ya existían con el mercado. No comenzábamos desde cero: comenzábamos desde lo aprendido, aunque en circunstancias muy diferentes. En 1992 también se incorporó Mirta Luna, mi madre y esposa de Eduardo, a esta nueva etapa de la empresa. Su participación forma parte de esa historia de reconstrucción y continuidad familiar que acompañó el nacimiento de DC Sistemas y Servicios.

Fabiana Bresba: La refundación fue mucho más que un cambio de nombre. Implicó volver a apostar por el proyecto y construir una nueva etapa sobre los conocimientos, las relaciones y la experiencia acumulados. En una empresa familiar, la historia personal y la historia laboral muchas veces se entrelazan. Eso puede ser una gran fortaleza cuando existe una visión compartida, pero también supone una responsabilidad: lograr que el proyecto trascienda a las personas que lo iniciaron. Para nosotros, honrar esa etapa significa reconocer el esfuerzo de quienes estuvieron allí y valorar que la empresa haya podido seguir creciendo sin perder su especialización ni su compromiso con el mercado asegurador.

Gustavo Bresba: Cuando nuestro padre eligió el nombre yo dudé y, años después, aún siendo joven, le pregunté: ¿Por qué no llamaste a la empresa simplemente “DC Sistemas”? ¿Para qué pusiste “y Servicios”? Ahora, con varios años liderando el barco junto a Fabiana, me doy cuenta de que lo importante es el servicio y no el sistema. Un buen sistema se puede construir con mayor o menor esfuerzo, pero la vocación de servicio se mama y se desarrolla desde muy adentro de cada una de las personas que trabajan con nosotros.

“Ninguna historia empresarial se construye en soledad. Eduardo tuvo la capacidad de reunir personas que compartían su compromiso y que estuvieron dispuestas a involucrarse en un proyecto que recién comenzaba”

Más allá de la tecnología, ¿cuál consideran que es el legado más importante que les dejó su padre?

Fabiana Bresba: Creo que el legado más importante tiene que ver con una manera de hacer las cosas y de relacionarse con las personas. En DC Sistemas siempre consideramos que el respeto, la honestidad, la transparencia, la lealtad, la dedicación y la responsabilidad no son palabras que deban quedar escritas en una declaración institucional. Son criterios que tienen que estar presentes en las decisiones cotidianas.
Hay una idea que nos representa mucho: somos personas antes que trabajadores. Eso significa entender que detrás de cada tarea hay alguien que se compromete, que aprende, que atraviesa dificultades y que necesita sentirse parte de un equipo. También significa comprender que nuestros clientes no son simplemente empresas que contratan un sistema. Son organizaciones con necesidades, responsabilidades y desafíos propios. Nuestro trabajo tiene sentido cuando logramos acompañarlas de manera concreta y generar relaciones de confianza que perduren.

Gustavo Bresba: Coincido plenamente. Si tuviera que resumirlo, diría que mi padre nos transmitió la importancia de cumplir con la palabra, asumir las responsabilidades y no perder de vista a las personas. En el desarrollo de software para seguros, muchas veces hay que resolver situaciones complejas, adaptarse a cambios normativos o responder ante necesidades urgentes. En esos momentos, la diferencia no la hace solamente el conocimiento técnico. También la hace la actitud con la que uno enfrenta el problema y el compromiso con el que acompaña al cliente. Nuestra misión institucional habla de ser socios tecnológicos de nuestros clientes, brindando herramientas de gestión eficientes, sólidas e innovadoras. Esa definición expresa una convicción que viene de nuestros orígenes: la relación no termina con la entrega de un producto; continúa con el acompañamiento, el soporte y la búsqueda permanente de mejoras. La calidad también forma parte de esa cultura. Mantener la certificación ISO 9001 desde 2008 fue una manera de formalizar nuestro compromiso con los procesos, la mejora continua y la calidad del servicio. Pero la calidad, antes de convertirse en un procedimiento, empieza por una actitud personal.

La tecnología cambió radicalmente desde los tiempos de División Central. ¿Cómo fue esa evolución y qué permanece de aquella primera etapa?

Gustavo Bresba: El cambio fue enorme. Empezamos en una época de procesamiento de datos, equipos informáticos de otra escala y tareas que hoy parecen muy lejanas. Con el tiempo llegaron nuevas herramientas, lenguajes de programación, bases de datos, aplicaciones web, integraciones y posibilidades de acceso a la información que transformaron por completo la operatoria de las compañías. Hoy las aseguradoras necesitan sistemas capaces de acompañar procesos complejos, integrar distintas plataformas, ofrecer información confiable y responder a un entorno regulatorio que exige actualización permanente. En DC Sistemas esa evolución se refleja en el desarrollo de Equis, nuestro sistema integral para la gestión de compañías y cooperativas de seguros, junto con las soluciones complementarias que permiten ampliar sus posibilidades de integración y acceso. Pero lo importante no es solamente incorporar nuevas tecnologías; es utilizarlas para simplificar procesos, reducir errores, mejorar la experiencia de los usuarios y ayudar a que las compañías administren mejor su negocio.

Fabiana Bresba: Hay algo que permanece y que para nosotros es esencial: la vocación de encontrar soluciones. Cambiaron las herramientas, las necesidades y las formas de trabajar, pero seguimos buscando el mejor equilibrio entre tecnología y practicidad.
En un mercado como el asegurador, una solución tiene que ser sólida, pero también tiene que responder a la realidad de quienes la utilizan. Necesitamos combinar conocimiento del negocio, conocimiento de sistemas, actualización tecnológica y calidad. Además, la relación con los clientes nos permite identificar oportunidades de mejora y comprender cómo evolucionan sus necesidades. Por eso valoramos tanto el contacto personalizado. Nos permite construir soluciones específicas y acompañar a cada organización desde su propia realidad. Si tuviera que sintetizar estos más de 50 años en una frase, sería esta: cambió la tecnología y cambiaron las necesidades, pero la vocación de encontrar soluciones sigue siendo la misma.

Delia Rimada, Directora de Informe Operadores de Mercado, junto a Gustavo y Fabiana Bresba, Directores de DC Sistemas y Servicios

¿Cómo se traduce hoy ese legado en los desafíos concretos de DC Sistemas?

Fabiana Bresba: Nuestro desafío es mantener viva esa esencia en una empresa que tiene que seguir evolucionando. El mercado asegurador cambia, las exigencias regulatorias se actualizan y las compañías necesitan cada vez más integración, agilidad y calidad en la información que utilizan para tomar decisiones. Por eso trabajamos en la evolución de nuestros productos y en la mejora de la experiencia de los usuarios. Buscamos que las herramientas sean cada vez más prácticas, que los procesos resulten más claros y que la tecnología contribuya a simplificar el trabajo cotidiano. También prestamos especial atención a la seguridad y a la infraestructura sobre la que funcionan las aplicaciones. Hoy la gestión tecnológica implica responsabilidades que van más allá del desarrollo del software: la disponibilidad, el resguardo de la información y la continuidad operativa son aspectos centrales.

Gustavo Bresba: Todo eso requiere un equipo preparado para aprender y adaptarse. El conocimiento del negocio asegurador sigue siendo una ventaja fundamental, pero tiene que complementarse con nuevas capacidades técnicas y una actitud proactiva.
Nuestra visión es convertirnos en una empresa de tecnología referente en soluciones de gestión para el mercado asegurador y reasegurador, con posibilidades de expansión regional e internacional. Para avanzar en esa dirección, tenemos que continuar invirtiendo en nuestros productos, en nuestros procesos y en las personas que forman parte de DC. El legado de Eduardo no puede convertirse en una pieza de museo. Tiene que ayudarnos a tomar mejores decisiones hoy. Y la mejor manera de honrar lo que hizo es seguir construyendo, innovando y respondiendo a la confianza que depositan nuestros clientes en nosotros.

¿Qué significa para ustedes continuar una empresa fundada por su padre? ¿Cómo imaginan el futuro de DC Sistemas?

Gustavo Bresba: Es una responsabilidad muy grande y, al mismo tiempo, una oportunidad. Cuando uno forma parte de una empresa con esta trayectoria, recibe mucho más que una estructura o un conjunto de productos. Recibe conocimientos, relaciones, una reputación construida durante décadas y una manera de entender el trabajo. Nuestro compromiso es cuidar ese patrimonio y hacerlo evolucionar. Eso implica reconocer lo que funcionó, aprender de la experiencia y estar dispuestos a cambiar cuando el mercado lo exige. No creemos que la continuidad consista en repetir las mismas fórmulas. Consiste en mantener los principios y encontrar nuevas respuestas. Eduardo supo hacerlo en su momento, y nosotros tenemos que asumir ese mismo desafío desde nuestra realidad.

Fabiana Bresba: Para mí, continuar su legado también significa construir una empresa en la que las nuevas generaciones puedan desarrollarse, aportar ideas y sentirse protagonistas. La continuidad generacional no se resuelve solamente con un cambio de responsabilidades: requiere transmitir conocimientos, compartir valores y generar las condiciones para que el proyecto siga creciendo. Queremos que DC Sistemas conserve su cercanía con los clientes, su especialización en el mercado asegurador y su compromiso con la calidad, pero que al mismo tiempo siga incorporando nuevas capacidades y formas de trabajo. El futuro no está escrito. Lo construimos con las decisiones que tomamos todos los días, con el equipo que formamos y con la confianza que logramos generar. 

“Si tuviera que sintetizar estos más de 50 años en una frase, sería esta: cambió la tecnología y cambiaron las necesidades, pero la vocación de encontrar soluciones sigue siendo la misma”

“En el desarrollo de software para seguros, muchas veces hay que resolver situaciones complejas, adaptarse a cambios normativos o responder ante necesidades urgentes. En esos momentos, la diferencia no la hace solamente el conocimiento técnico. También la hace la actitud con la que uno enfrenta el problema y el compromiso con el que acompaña al cliente”

Para terminar, si pudieran transmitirle un mensaje a Eduardo en este homenaje, ¿qué les gustaría decirle?

Fabiana Bresba: Le diría gracias por haber tenido la visión de comenzar este camino y por haber construido algo que pudo trascender su propia iniciativa; gracias por mostrarnos que una empresa no se sostiene solamente con conocimientos técnicos o con buenos resultados, sino también con valores, compromiso y respeto por las personas.
Su historia nos recuerda que detrás de cada proyecto importante hay una decisión inicial, pero también muchos años de esfuerzo y la participación de personas que creen en él. Nos sentimos orgullosos de ser parte de esa historia y de poder continuarla.

Gustavo Bresba: Yo le diría que su trabajo sigue presente en cada parte de la empresa. Está en nuestra forma de entender el mercado asegurador, en la importancia que le damos a los clientes, en el compromiso con el equipo y en la voluntad de buscar soluciones incluso cuando las circunstancias son difíciles. También le diría que somos conscientes de la responsabilidad que implica continuar lo que él empezó. Queremos que DC Sistemas siga siendo una empresa confiable, cercana, innovadora y comprometida con el sector al que pertenece. Pero, sobre todo, queremos que esta historia no se cuente solamente como un recuerdo del pasado. Queremos que sea una historia que siga escribiéndose. Porque un legado no es solamente lo que recibimos. También es lo que hacemos con él. Terminaría como siempre cerraba él los brindis de fin de año: “Que el año próximo nos encuentre a todos juntos, igual o mejor que ahora”. 

De izq. a der.: Eduardo Bresba, Mirta Luna, Liborio Borsellino, Eduardo Molinari, Gustavo Bresba y Fabiana Bresba

De izq. a der.: Silvia Vazques, Eduardo Bresba, Carlos Kouba, Liborio Borsellino, Daniel Klimczuk, Eduardo Molinari y José Osicka.